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Luis: BIENVENIDO
Donde el cedro se aferra en el abismo, que el pie deshuelle sus prisiones, su frágil inocencia, los huesos del barranco. Tiene los ojos abiertos donde la piedra no duerme. Arrecifes del bosque, de nubes y de pájaros, labios de otro azul.
A Luis Morera Felipe Del mar de nadie
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